Buffett se retira y deja 382 mil millones de dólares debajo del colchón – Crypto Bros Salivate 🤤

El dinero se queda ahí, acumulando polvo y temor existencial, mientras Berkshire vende acciones como una viuda nerviosa que subasta los gemelos de su difunto marido. Los mercados susurran: «¿Se están preparando para el desastre, o simplemente están terriblemente indecisos?» Y en algún lugar, un entusiasta de las criptomonedas murmura: «Seguramente comprarán Bitcoin ahora… ¿verdad?» 🥴

La apuesta DeFi de 3,4 millones de dólares de Arthur Hayes: ¿Disparo a la luna en 2026 o planta frontal épica? 🚀💸

Según los datos de la cadena, porque a quién no le gusta una buena sesión de voyeurismo en hojas de cálculo, Hayes ha asignado sus millones como un niño en una tienda de dulces, pero con menos piruletas y más siglas: 1,97 millones de dólares en ENA, 735.330 dólares en ETHFI, 515.360 dólares en PENDLE y unos míseros 259.960 dólares en LDO. 🍭📉

El épico tira y afloja de Bitcoin: ¿Quién saldrá victorioso en 2026?

Año tras año, nuestro querido Bitcoin sigue bajando aproximadamente un 7%. Este punto muerto es similar al de un par de tercos arrieros que se niegan a ceder ni un centímetro. Sin embargo, ¡he aquí! ¡Un simple movimiento del 1% o incluso un audaz movimiento del 3,5% podría hacer oscilar el péndulo del destino, en caso de que los destinos se alineen! 💫

¿Ventas de tokens? ¡Ay la Humanidad! 😱

Este drama que se desarrolla sigue a algunas hurgaciones bastante insistentes en la cadena de bloques, que revelan un patrón de ventas que tiene a la comunidad DeFi temblando nerviosamente. Está todo un poco… desordenado. Un poco como intentar explicar la física cuántica a un pez dorado. Particularmente preocupante es que todo esto se debe al «Evento de Generación de Tokens» (TGE). Un TGE. Como si darle a algo un acrónimo elegante lo hiciera menos sospechoso. 🙄

No creerás cómo una ficha de brócoli le hizo ganar a alguien $1 millón 🌱💸

Y en un giro que ni siquiera la Madre Naturaleza vio venir, el comerciante Vida, que aparentemente no valora más el sueño que las ganancias, observó cómo se desarrollaba el incendio de este contenedor de basura digital en tiempo real, cobró como un zorro en un gallinero y se fue con $1 millón. Sí, siete cifras. De una criptomoneda de base vegetal. Porque claro.