
Este QMMM, una firma originada de las costas distantes de Hong Kong, había anunciado su intención de dedicar una suma de cien millones de dólares a la adquisición de estos … tesoros digitales, estos bitcoins, ethereums y solanas. Tal declaración, al parecer, encendió una fiebre entre los inversores más pequeños, los impulsados por la esperanza y los susurros de la fortuna fácil, y se produjo una gran prisa. Los analistas aprendidos, aquellos que se reprenden y murmuran sobre la «volatilidad» (como si eso explicara algo), observaron esto con un aire conocedor, señalando que cuando las empresas establecidas incursionan en estos activos nuevos y más bien etéreos, es de esperar una cierta turbulencia. Especialmente cuando los vigilantes, los reguladores mencionados anteriormente, comienzan a oler. Todo es muy predecible, de verdad. 🧐