
Los mercados, por supuesto, reaccionaron con el previsible frenesí de una bandada de palomas asustadas. El precio de PLUME experimentó un modesto aumento (31%, para ser precisos) antes de establecerse en unos vertiginosos 0,12 dólares. Los analistas, esos oráculos de lo obvio, observaron que esta decisión indicaba un creciente deseo de unir la bestia salvaje de la innovación blockchain al vagón establecido del control financiero estadounidense. Se sospecha que en este análisis estuvo involucrada una gran cantidad de cafeína.