
Sin embargo, querido lector, no todo es lo que parece en este carnaval criptográfico. Si bien la presión de compra ha despertado el interés del mercado, los grupos de capital siguen tan convencidos como un gato en una exposición canina. ¿El resultado? Un mercado suspendido entre el apoyo y el escepticismo, destinado a un movimiento de rango tan emocionante como una taza de té tibia. Pi Coin, por desgracia, se encuentra en una encrucijada: las afluencias son un coqueteo, pero la convicción es tan esquiva como una mariposa nabokoviana. 🦋🤷♂️